"Ser madre despertó mi geisha interior".
Si
antes de abril de 2007, alguien le hubiese dado lápiz y papel para
sintetizar el sueño de su vida en una postal, María Susini no hubiera sido
tan pretenciosa como para superar su presente. Es que en menos de tres
años de relación con Facundo Arana, la conductora formó una gran familia:
Primero, tuvo a India, de 1 año y ocho meses (nació el 10 de mayo de 2008,
por parto natural), y menos de un año y medio después, el 19 de octubre de
2009, dio a luz por cesárea a los mellizos Yaco y Moro. Un guión de
mamaderas y pañales, de clips fugaces aunque de alto impacto y giros tan
inesperados como sorprendentes. En ese universo misterioso y enigmático de
ser mujer, Susini debió atender el llanto de sus "cachorros", como los
llama desde su papel de madraza, y como si eso no fuera suficiente,
tampoco pudo descuidar la seducción. ¿Quién dijo que elegir al hombre más
codiciado para coprotagonizar la película de su vida sería fácil? Sin
embargo, parece no haber secretos para la modelo de Leandro Rud, quien
aprendió a vestir ambos trajes, el de mamá y el de geisha, en una
combinación tan dulce como fatal.
Mientras Arana hace teatro en Mar del Plata con la obra
"Poder se puede", un título que podría interpretarse como una
conclusión desde su exigente lugar de padre, Susini viajó a Punta del Este
para dejar en claro que ser madre y, al mismo tiempo seductora, son dos
caudales que pueden confluir en el mismo lecho.
- ¿Cómo hizo para recuperar la figura después de haber
tenido mellizos hace apenas tres meses?
- ¡Yo me pregunto lo mismo! La genética Susini ayudó.
Todavía no tuve mucho tiempo de hacer ejercicios, aunque me someto a
tratamientos como mesoterapia y contractores, en el Centro de Estética del
Sur, del doctor Daniel Félix, y también entreno con Pablo Benadiva. Voy
muy de a poco, porque después de tantos cambios, el cuerpo necesita
moldearse. Entonces hago una adaptación: corro, hago complemento, yoga y
también rollers. Además, no sólo me gusta verme bien, sino sentirme
atlética.
- ¿Y de qué manera lo compatibiliza con el cuidado de
los mellizos?
- Todavía los estoy alimentando y tengo que estar
relativamente descansada. Entonces, tengo que cuidar la alimentación y
muchos otros temas. Trato de comer sano y equilibrado, aunque no puedo
exagerar en el régimen por la lactancia. Por ejemplo, tomo levadura de
cerveza para tener mejor calidad de leche.
- A nivel cuerpo, ¿qué diferencias notó entre el
primero y el segundo embarazo?
- Cuando me enteré de que iban a ser mellizos, ¡me imaginé
la película “Liberen a Willy”! (risas) Y la verdad que creo que engordé lo
mismo que con India, que fueron 13 kilogramos. Al final, era muy divertida
la panza porque era enorme, y gracioso porque de atrás no parecía
embarazada. Aunque, al tratarse de mellizos, fue diferente al primero. No
podía salir a caminar o hacer gimnasia, siendo que al común de las
embarazadas les dicen que pueden hacer su vida normal, pero más tranquila.
Tuve que bajar mucho los decíbeles. Pero el embarazo fue perfecto, una
bendición.
- ¿Cómo se vive el nacimiento de dos hijos en
simultáneo?
- Es muy divertido. Cuando tenés a los dos en la cunita
del cuarto era muy fuerte ver porque todo es por dos pero, al tiempo, te
parece extraño imaginarte a uno sólo. Es cuestión de costumbre, es
lindísimo y me sigue divirtiendo la idea de darle de comer a los dos
juntos.
- ¿No se desborda ante tanta demanda?
- Estoy logrando controlar la situación. En ese sentido,
soy bastante relajada, porque prefiero aprender sobre la marcha y no
preocuparme tanto de antemano. Por suerte, estoy teniendo el tiempo
suficiente para disfrutarlo. No es que tengo a los “melli” y a India, que
todavía es chiquita, y eso implica un desgaste constante, sino que de
verdad lo estoy pudiendo disfrutar.
- ¿Cómo es el día a día de tener mellizos?
- Necesitás ayuda para pasarla mejor, porque con tres es
más complicado, porque India también es un bebé. Se trata de estar y de
brindarles la mejor calidad de tiempo posible. No me agobia, porque soy
bastante tranquila, así que lo disfruto.
- Por lo menos tuvo un training con India.
- Hice un curso de avanzada. Estuvo bueno que sea primero
una, y después dos.
- Los próximos vendrán de a tres?
- Aquellos que den ideas, ¡van a venir de niñeros a casa!
(risas). La naturaleza ya lo exageró, así que no la ayudemos.
-
Cómo es la estructura necesaria para criar a sus tres hijos?
- No hay un secreto. Está bueno contar con ayuda, mamá
también me da una mano muy grande, al igual que mi suegra. ¡Necesitamos
manos! Al tener un hijo, una también quiere que se lo tengan un ratito
para poder disfrutar.
- Y tiene tiempo para trabajar?
- Empecé de a poco con el programa de ecología en C5N y
con mi manager, Leandro Rud, ya estamos evaluando proyectos para este año.
Pero si me organizo, con ayuda, puedo hacer mi vida. Igual los primeros
tres meses son los que más pegada estuve a los bebés. Por eso no salí nada.
Pero no lo vivo como un trabajo, sino que son mis “cachorros”.
- ¿Los extraña cuando está lejos?
- Obviamente, son chiquitos, pero sé que están bien
cuidados y en buenas manos. Además, es sano hacer tus cosas y al mismo
tiempo saber que están bien para volver a cuidarlos y mimarlos. Pero
todavía son chiquitos, así que me da una cuota más grande de “extrañitis”.
- ¿Cuál es el secreto para criar mellizos?
- Cuanto más organizado estés, todo funciona mejor y de
manera más fácil. Entonces, de pronto pasás noches sin dormir, porque
aunque coman y descansen, son bebés y se levantan cada tres o cuatro horas.
Entre tantas horas de no sueño, sumado al día, lo mejor es usar un
anotador para tener registro de la lactancia. Yo les doy de comer al mismo
tiempo porque me resulta.
- ¿Se suelen despertar juntos?
- No, pero estaría lindo imaginarlo por un rato... ( risas).
Es una lotería, pero hay cosas que una puede hacer para que lleguen lo más
prolijo posible a la hora de comer. Podés mimarlo a uno y hacerlo dormir
cuando se despierta. Hay detalles, pero eso depende de cada madre y cómo
sean los chicos. Yo trato que lleguen juntos a comer y terminen juntos. Y
que duerman. Ahora empiezan a estar más despiertos, o uno se levanta y el
otro duerme más.
- ¿Percibe una relación especial entre ellos?
- Es que a los tres meses todavía son muy chiquitos. Pero
por lo que averigüé dicen que tienen una conexión. Mi pediatra es mellizo,
así que me sacó todas las dudas con él.
- ¿Los diferencia bien?
- Son bastante diferentes. De entrada, aunque los bebés
siempre sean muy parecidos, reconocí a cada uno. No me costaba. No son tan
parecidos. Los dos son adorables y divinos, pero, cada uno, a medida que
vaya creciendo, tendrá su caracter. Todavía son muy chiquitos. Con el
tiempo se van a notar más diferencias.
- ¿Qué parecidos tienen con usted y Facundo?
- Uno es igual al vecino (risas).
- ¿Y el otro es parecido al sodero?
- (Risas). Tienen cosas de Facundo y cosas mías. Son una
mezcla de los dos, ninguno es exacto a mí o a" Facu". De hecho, India es
una mezcla. A medida que creció, a los tres meses tenía unos rasgos que a
los seis cambió por completo. Moro se despierta con una sonrisa todo el
tiempo, el otro se despierta más serio y después empieza a sonreír. Tienen
sus particularidades. De todas formas, ahora es más lo que cada uno le
pone. Yo me río, porque son cachorritos y ya le estamos describiendo el
carácter. Y si bien lo tienen, es más lo que cada uno se imagina. Mi mamá
dice "¡éste es igual a mí!".
- ¿Notó un cambio de comportamiento en India?
- India es una dulce. Ella los quiere abrazar y darle
besos, aunque de repente los aprieta mucho, porque todavía es chiquita, y
a los hermanos no les divierte tanto. Pero sí le empiezan a hacer sonrisas
y ella juega con ellos, y eso que son chiquitos todavía. Debe de tener
celos pero no los demuestra tanto por la edad. Si hubiese sido un poco más
grande sería más difícil. Estoy muy atenta a cómo trato de equilibrar la
situación, porque tanto los bebés como ella son muy demandantes a esta
altura, entonces trato de organizarme para estar con todos. Porque a veces
no te das cuenta y te pasás un día entero en el cuarto con los chicos, y
se te voló. Además, ella está mucho con los bebés y eso está bueno, porque
se relajan. Al estar ella en contacto e interactuar, jugar y darle el
chupete, se relajó muchísimo. No hace caprichos, apenas quiere estar
conmigo, pero es normal de la edad.
-
¿Y qué lugar ocupa “Padre Coraje (Facundo Arana)?
- ¡Tiene mucho coraje! Es un divino y un padre increíble.
Está muy pendiente de los chicos y, al mismo tiempo, le tocó estar de
temporada en Mar del Plata con “Poder se puede”.
- Se lo vio el otro día saltando de un helicóptero y
haciendo rappel sobre un edificio...
- Es un padre así. ¿Qué se esperaba de “Facu”? Que sea un
padre que se quede en casa sentado? ¡No! Se ocupa, pero cuando sale de
casa va a seguir tirándose del helicóptero y escalando. No porque sea papá
tiene que dejar de hacer las cosas que lo apasionan. Es un padre
aventurero. Espero que algo de eso hereden los chicos porque a mí me gusta.
Espero que hereden su adrenalina y aventura. Pero todavía son muy
cachorritos. A Yaco lo vi escalando la cuna, y Moro se tiró a la
colchoneta (risas). Mientras hace teatro los fines de semana (de viernes a
domingos), se sorprende y me dice cuando vuelve los lunes por la mañana:
“¡Cuánto crecieron!”. Y es que a esta edad crecen un montón. “Facu” trata
de estar la mayor cantidad de tiempo posible con ellos, pero cuando vuelve
el lunes se queja porque crecieron mucho. Le empiezan a hacer sonrisas y
lo reconocen mucho. India también se vuelve loca y lo está esperando el
lunes para abrazarlo.
- Entonces de lunes a viernes Facundo ayuda...
- Muchísimo. Además, cualquiera que entre a casa tiene que
ayudar (risas). Pero te dan ganas de ayudar porque es un clima lindo el
que estamos viviendo. No es muy vorágine. Trato de que sea un clima de
cuidados de bebés, rondas de mate y un compartir de situaciones divertidas,
sino te lo tomás así, pasa a ser un trabajo duro. En cambio, so te lo
tomás con relajo y lo disfrutás, con la familia y gente ayudando, es
diferente.
- ¿Cuántas bebysitter necesitan?
- Estamos contratando alrededor de 11 (risas). Una para
los bebés, y las otras 10 para “Facu” (risas). ¡Por eso se lo ve así de
bien! ¡Hay que atenderlos bien a los hombres! Fuera de broma, tener a los
bebés y así de bien, es un privilegio.
- ¿Cambia pañales Facundo?
- Hace de todo. “Facu” cambió los pañales de los bebés
antes que yo. Tanto de India como de los mellizos. Cuando elegí al padre
de mis hijos lo elegí “gauchito”.
- Es un padre gaucho entonces...
- Es un padre más que gaucho, que se ocupa, que está
pendiente y presente. Es excepcional.
- ¿Les lee cuentos?
- Obviamente. “Facu” es un contador de historias y le
fascina contarle a India y a ellos lo que van a hacer juntos cuando
crezcan.
- ¿Cómo es la convivencia de a cinco?
- No me lo banco más - ironiza, refiriéndose a Arana. -
Por eso está haciendo teatro, le dije “libérame la zona porque estamos
desde hace tantos años juntos que ya no te aguanto, la rutina me aburrió y
me cansaste” (risas). Realmente, estamos sorprendidos de este cambio que
es mágico y en muy poco tiempo. Es como que miramos y decimos “qué lindo”,
y la verdad que es increíble, es increíble. No dejo de asombrarme al salir
de escena, mirar por el costadito y decir “me gusta todo esto, me va bien”.
- ¿Es el protagonista para la película que eligió vivir?
- Totalmente. Es el protagonista perfecto. Y si lo hubiese
imaginado no me salía tan bien. Era un sueño dentro de otro sueño. “¿Y es
realidad?”, me pregunto cada vez que espió la situación desde afuera. Y
digo “¡sí, qué lindo!”. Sólo me resta disfrutando. Hoy en día es muy
difícil tener una familia y ocuparse. Vivimos a otro ritmo. Poder parar la
pelota y observar para darte cuento que estás disfrutando el minuto a
minuto, cada instante, y decir “sí, va todo bien y es por acá”, es muy
gratificante. Ver que estoy haciendo las cosas bien y ver bien a la gente
a mi alrededor es genial, porque estamos haciendo las cosas con el corazón
y ese es el resultado.
-
¿Cómo compatibiliza el rol de madre con el de mujer?
- ¿Te acordás que te dije que le contraté 10 babysitter a
“Facu”? Yo no soy celosa, así que tema solucionado (risas).
- Debe se difícil despegar de ese universo de mellizos
y no descuidar el rol de pareja.
- Tanto en la primera experiencia de India, primero, y
luego ellos dos, fue buena. El trabajar te ayuda, salir un poco te ayuda.
A mí me gusta atender al que tengo al lado, me gusta agasajar, soy una
especie de geisha. Entonces, esa combinación hace que por más que esté
cansada, igual quiera atenderlo. Y me dan ganas de estar con él, al estar
con cierta armonía a pesar de que son un número importante, porque te
permite estar con un grado de tranquilidad que te permite captar y ver las
cosas, disfrutarlas y estar lo suficientemente relajada para hacer
absolutamente todo. ¡Uy, suena como si fuera la mujer perfecta! (risas).
- ¿Hay lugar para seducción?
- Siempre queda lugar para seducción. A mí no me resultó
difícil de mantener la pasión. Además, ¡mira cómo está “Facu”! ¡Está
buenísimo!
- ¿Le sigue encantando como el primer día?
- Cada día más. Porque ahora lo veo y me doy cuenta lo
padrazo que es. Ante situaciones nuevas, uno descubre al otro. Y en él
descubro cómo trata desde a mí hasta el diariero, y entiendo por qué la
gente en la calle le dice las cosas que le dice. Por sus actitudes, su
coherencia con lo que dice y hace. Él tiene la combinación perfecta. No es
para nada difícil adorarlo. Es divino.
- ¿Hay un acuerdo entre ambos para resguardar su vida
privada? Por ejemplo, no posan juntos en fotos.
- Una cosa es el trabajo y otra tu vida. Respeto a la
gente que lo mezcla. No somos unos histéricos ni nada, pero nos gusta
mantener algunas cosas de la puerta para adentro. De hecho, compartimos el
nacimiento de nuestros hijos. No somos unos locos maniáticos que ponemos
un muro, sino simplemente uno no le cuenta a todo el mundo lo que hace en
su casa. Es cuidar su intimidad y ser coherente con lo que sos.
- ¿Qué dijo Facundo cuándo vio sus fotos en topless?
- Salió en todos lados lo que dijo. Es un lindo. Además,
me sirvió para solucionar todo lo que me preguntaste acerca de la pasión
en la pareja (risas).
- Debe ser difícil mantener cerca al hombre más
codiciado...
- Facundo no es mío. Yo no puedo mantener a alguien cerca.
Nunca querría poseer a alguien, para mí somos todos libres y, de hecho, el
tema de controlar a alguien no va con mi filosofía de vida. Simplemente,
pienso en disfrutar con alguien. Decir: “Sos mío y por eso te quedás a mi
lado” no concuerda con mis principios.
- ¿No tiene miedo de perderlo?
- Para nada. Me genera felicidad saber lo lindo que es.
Pero “Facu” no es mío. No es algo que se compra. Tampoco soy celosa y no
me gusta poseer al otro por el hecho de tener hijos, por ejemplo. Pienso
que las personas se juntan y se quieren. Hay que alimentar la vida diaria
para que no se convierta en una rutina, sino que sea el pasar de un día
divino. De mirar para atrás y sorprenderte.
- ¿Desde dónde se conectan?
- Desde el sentir de la vida, la energía, de cómo vivís y
sentís las cosas. La vibra de la vida. Desde cómo reacionás frente a una
situación y cómo te posicionás frente a alguien o de cómo te gusta mirar
un atardecer en el mar. Si con esa persona coincidís en esas cuestiones
elementales, ya está. Desde ahí me conecto.
- ¿Cómo es la vida que comparten ustedes?
- Si elegís estar con alguien y compartir tu vida, está
bueno encarar la relación desde ese lado, desde lo más simple hasta lo más
complicado. Si la persona que tengo al lado interpreta las situaciones de
la misma manera en que lo hago yo, sé que vamos a andar bien. Y eso me
atrae. ¿Me salió borgiano? (risas).
- ¿Qué le gustaría mantener por siempre en la relación
entre ustedes?
- Mantener este estilo de vida de mellizos. La alegría de
la vida y el disfrute. No me gustaría estar con alguien por costumbre o
por compromiso. No creo que sea posible con mi forma de ser ni con la de
él tampoco.
- ¿Qué la alimenta la pasión entre ustedes?
- Hay mucha magia entre nosotros. La energía es magia. Te
hablo de la conexión desde ese ángulo. Y cuando vos crees en la magia y la
sentís, funciona.
www.caras.com.ar